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Las largas noches de Praia da Pipa Elegida por muchos Argentinos para visitar y también para vivir, Pipa es otra de las localidades del norte brasileño con un espíritu muy atractivo para el visitante.

Las largas noches de Pipa

Por Redacción LAVOZ

Elegida por muchos argentinos para visitar y también para vivir, Pipa es otra de las localidades del norte brasileño con un espíritu muy atractivo para el visitante.

Tiene temperaturas altas durante todo el año y unas playas maravillosas, muy atractivas para los surfers, ya que sus olas son ideales para practicar el deporte. Del mismo modo, es lugar elegido por mucha gente joven, ya que su actividad nocturna es intensa.

Pipa es el lugar preferido de mucha gente joven, que disfruta de la intensa vida nocturna.

“Pipa es como la Ibiza del Río Grande del Norte”, comenta en una cena un empresario hotelero a propósito de la buena oferta en bares y discotecas. Y eso se comprueba cualquier noche en su centro neurálgico, unas pocas cuadras que concentran muchos locales recreativos de diversas clases. Desde pubs y restaurantes con comidas típicas y carros ambulantes que ofrecen bebidas de las más variadas, hasta pequeños locales atiborrados de gente que baila, en una suerte de mezcla curiosa de club electrónico y bar de playa.

En cuanto al alojamiento, hay muchas posadas para toda clase de visitantes y bolsillos, desde las más rústicas a las más lujosas. Una de estas últimas es el Pipa Beleza Spa Resort, recomendada para aquellos que buscan descansar con todas las comodidades. Cuenta con departamentos amplios y prácticos, muy bien decorados, y las zonas de tránsito común están rodeadas de vegetación natural.

Conjunción infalible: profusa vegetación, playas y mar.

El personal siempre es atento y aconseja de acuerdo a las necesidades del huésped.

Playas

Las playas son la gran atracción de Pipa, tanto en plan familiar como para los más jóvenes y aventureros.

Una de las visitas obligadas es la Praia do Madeiro, una playa ancha y tranquila a la que se accede luego de bajar una larga escalera rodeada de ambientes naturales.

Algunas playas tienen el oleaje ideal para practicar surf.

Se puede tomar sol, darse un chapuzón en aguas cálidas, beber un trago típico en alguno de sus barcitos o tomar clases de surf con algún profesor. Uno de ellos, Jean Carlos, es un lugareño casado con una argentina que en pocos minutos, y con un buen manejo del español, puede convencer de quedarse a vivir en Pipa.

Praia do Madeiro también es la elegida por algunos delfines, ya que es común verlos aparecer fugazmente en zonas cercanas a la costa.

Otro lugar tradicional es la Playa del Amor, así denominada porque la forma de sus costas se asemeja a la de un corazón. Una de las leyendas asegura que ese punto es el preferido de algunas parejas recientes, ya que, según aseveran los habitantes y lo cuentan los guías turísticos, un beso en esa zona paradisíaca es garantía de amor para toda la vida.

La Playa del Amor, al igual que en otras partes de Pipa, se puede ver desde sus acantilados, un paseo óptimo si lo que uno desea es contemplar el lugar desde las alturas.

Santuario ecológico

Si bien las playas y la noche son las atracciones elegidas por la mayoría de los visitantes, Pipa también cuenta con otras actividades para realizar durante el día. Una de ellas puede ser una visita al Santuario ecológico, con sus senderos rodeados de naturaleza, flora y fauna típica del lugar, que aseguran un paseo para respirar uno de los aires más puros de toda América.

Un alto en la excursión marítima para disfrutar del almuerzo.

Otra excursión muy recomendable, tanto para la familia como para grupos variados de turistas, es a la laguna Guarairas. Se trata de un recorrido de varias horas a bordo de uno de los barcos Solemio, desde la mañana hasta bien entrada la tarde. El tiempo durante el viaje se pasa de la mejor manera: cada tramo incluye la explicación correspondiente del guía, mientras se invita al pasajero a degustar algún trago, con o sin alcohol, además de varias exquisiteces preparadas en una pequeña parrilla ubicada en una de las esquinas del barquito.

Es un plan perfecto para pasar una jornada completa (175 reales por persona), ya que incluye paradas de varias clases, desde la visita a un pueblo de pescadores hasta una merienda en medio del mar.

Finaliza con una vista privilegiada del atardecer, otra postal hermosa del norte de Brasil.

Restaurantes, pubs y pequeños locales invitan a estirar las noches de Pipa

Después de alguno de estos paseos, se puede volver a la playa para hacer una breve caminata nocturna, o ir directamente a la posada y prepararse para una salida al pueblo, con sus locales dispuestos para la diversión.

Las opciones son muchas y todas llevan el inconfundible sello de Pipa: bohemia y buena compañía hasta que el sol anuncie un nuevo día.

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